
Con un lenguaje expresivo que evoca la monumentalidad romana a través de bóvedas de ladrillo y hormigón visto, esta vivienda proyectada por el arquitecto Cristian Nanzer requirió un trabajo de carpintería de aluminio de alta complejidad geométrica. Anodal ejecutó los cerramientos perimetrales y los paños fijos curvos que coronan la estructura superior.
Resolución geométrica y ajuste a medida
El mayor reto de esta obra residió en la interfaz entre la estructura artesanal de las bóvedas y los cerramientos de aluminio:
- Paños fijos arqueados: Para cerrar los tímpanos superiores de las bóvedas, se fabricaron paños fijos superiores con el arco exacto de la mampostería. Esto permitió copiar el radio de curvatura de la cubierta sin generar luces ni discontinuidades.
- Integración de sistemas: Debajo de los paños curvos se integraron grandes puertas corredizas que conectan los espacios interiores directamente con la terraza exterior, manteniendo una perfilería de tono oscuro que enmarca la calidez del ladrillo interior.
- Hermeticidad en el encuentro: La dilatación propia del hormigón y el ladrillo exigió un sellado y anclaje especial en los perímetros curvos para garantizar un aislamiento térmico y acústico impecable frente al clima de Córdoba.

El resultado es un diálogo armonioso entre la pesadez de la bóveda clásica y la ligereza del vidrio, logrando interiores inundados de luz natural.
Galería
La obra terminada.






