
En Anodal apostamos de forma exclusiva al aluminio como el material definitivo para la arquitectura contemporánea. Analizamos las propiedades mecánicas y estéticas que lo convierten en la opción más noble y durable.
Inalterabilidad y resistencia estructural
El aluminio no se degrada, no se oxida, no se deforma frente a cambios extremos de temperatura ni pierde su rigidez con el paso de los años. Su alta resistencia mecánica permite fabricar estructuras livianas capaces de soportar cristales pesados de gran formato sin flexionar, garantizando un funcionamiento suave y preciso de las aberturas a lo largo de décadas.
Mantenimiento nulo y durabilidad ilimitada
A diferencia de materiales que requieren pintura periódica o tratamientos contra la humedad y el sol, el aluminio conserva sus propiedades intactas de por vida. Un lavado eventual con agua y jabón neutro es suficiente para mantener los marcos impecables.

Sostenibilidad y terminaciones premium
El aluminio es un material 100% reciclable un número infinito de veces sin perder sus propiedades, lo que disminuye el impacto ambiental en la construcción. Además, sus procesos de acabado, como el anodizado y el pintado microtexturado, ofrecen una paleta estética sofisticada que se integra a la perfección con el hormigón, la madera y la piedra.


